Además de la respiración, un objeto de atención que nos permite practicar la concentración y la reconducción de la atención son los sonidos. Tanto los sonidos ambientales como música de fondo.
Ya que esta sesión se realizará durante el primer recreo, y nos llegan sonidos del patio, aprovechamos para hacer la práctica en dos partes.
Comenzamos soltando emociones con dos inspiraciones profundas nasales seguidas de espiraciones bucales. Prestamos atención a la respiración para entrar en un estado más meditativo, y comenzamos prestando atención a la música. En este caso, si afinamos el oído podemos escuchar olas de mar de fondo. Nos focalizamos en esas olas, volviendo a ellas cuando identifiquemos que algún pensamiento cruce nuestra mente.
Al acabar la canción, pasamos a centrar la atención en los sonidos ambientales durante 3 minutos más.
Acabamos la sesión con otras dos respiraciones para soltar emociones y comentamos en grupo lo que hemos sentido y percibido.
