El alumnado de bachillerato está en plena semana de exámenes. Hacemos una relajación que nos viene bien a todos, como práctica adecuada a realizar en cualquier momento de necesitar un poco de calma extra.
Se puede realizar sentado, con la postura base y las palmas hacia arriba, o tumbado con las palmas hacia arriba y los pies ligeramente abiertos, con las puntas hacia afuera. Es importante colocar las palmas hacia arriba para transmitir a nuestro cuerpo un estado de apertura.
PRÁCTICA: Comenzamos conectando con la respiración, tomamos dos inspiraciones profundas por la nariz y soltamos por la boca emitiendo sonido, para soltar tensión. A lo largo de la práctica
Hacemos un recorrido desde los pies hacia la cabeza, incluyendo también respiraciones para liberar las emociones que tenemos acumuladas en el cuerpo. Entre cada parte dejamos un poco de tiempo para tomar conciencia de las sensaciones corporales y la relajación.
«Siente tus pies apoyados en el suelo, nota cómo se relajan apoyados en el suelo, sin hacer nada de presión. Presta atención a tus tobillos y siente cómo se relajan. Las pantorrillas, las rodillas, los muslos, las caderas. Siente el peso de tu cuerpo sobre la silla. Hacemos una inspiración profunda y una espiración sonora para soltar la tensión acumulada en la parte inferior de tu cuerpo.
Centra tu atención en el vientre, siente cómo se relaja. Siente calor en tu vientre. Parte baja de la espalda, parte superior de tu espalda. Siente cómo ser relaja el pecho, presta atención a tu corazón, siente si hay tensión, dolor, incomodidad, o dicha, amor, compasión. Nota cómo se calienta tu corazón y ese calor invade tu pecho. Hacemos una inspiración profunda y una espiración sonora para soltar la tensión acumulada en la parte media de tu cuerpo.
Centra tu atención en los hombros, siente cómo se relajan, cómo pesan más y más a cada respiración. Siente tus brazos, codos, antebrazos, muñecas y manos (todo esto despacio, recordando sentir y relajar, notando el peso de cada parte).
Siente tu cuello, envía oxígeno para relajarlo, siente las mandíbulas, cómo pesan y los dientes se separan, coloca la lengua en el paladar justo detrás de los dientes. Siente que la barbilla pesa. Relaja las sienes, junto a los ojos, la frente, la coronilla. Respira enviando oxígeno a la coronilla. Hacemos una inspiración profunda y una espiración sonora para soltar la tensión acumulada en la parte superior de tu cuerpo.
Vamos activando el cuerpo siguiendo el mismo recorrido, de pies a cabeza. Por último, hacemos otra inspiración profunda con espiración sonora y abrimos los ojos. Podemos bostezar, desperezarnos…»
