Primera sesión tras el parón estival, durante el primer recreo de la mañana. Aula.
REFLEXIÓN INICIAL (mientras almuerzan las alumnas).
Comenzamos con un recordatorio de la importancia de la toma de presencia, de vivir «aquí y ahora», evitando el sufrimiento causado por permanecer pensando en el pasado, y la angustia de pensar en el futuro.
Recordamos que la función de la mente es pensar, continuamente. Así como nuestro corazón late intermitentemente y sin término, la mente enlaza ideas sin cesar, incluso durmiendo. Esta programación nos ha permitido sobrevivir como especie, pero en tiempos de poco riesgo físico (ya no tenemos que montar guardia por la noche por si nos ataca un depredador en la sabana…), no es necesario estar incesantemente anticipando riesgos y generando miedos y bloqueos.
La mayoría de nuestros pensamientos son meras divagaciones acerca de los problemas que aún no sabemos con seguridad si van a suceder o no.
La práctica de la respiración consciente nos ayuda a anclarnos al presente, dejando ir los pensamientos.
Pero ya no nos quedamos sólo en este punto, eso lo estuvimos practicando en cursos anteriores. Ahora podemos aprender a observar los pensamientos, primer paso para dejar de identificarnos con ellos. No somos nuestros pensamientos, nosotros estábamos antes de que éstos aparecieran, y seguiremos estando una vez los hayamos dejado sin.
Y la mente, como si de un músculo se tratara, se puede ejercitar. El verdadero entrenamiento es reconducir la atención, no importa cuántas veces… si diez o cien. Esta práctica de reconocer que estoy pensando, observar ese pensamiento, y reconducir la antención, dará fuerza y flexibilidad a mi mente. Podré decidir si aferrarme o dejar ir un pensamiento que me cause angustia o sufrimiento.
Y como véis, en este proceso es crucial el «darse cuenta».
PRÁCTICA: breve práctica de 5 minutos de reconducir la antención a la respiración con música de 432 Hz de fondo. https://spotify.link/Vr0mPtlNaDb

