La respiración es esencial para la vida. No sólo nos aporta oxígeno y nos permite evacuar dióxido de carbono y otras sustancias de desecho, sino que influye potentemente en nuestro sistema nervioso. Según respiremos por la nariz o por la boca, activamos el sistema nervioso parasimpático (relajación, procesos de regeneración y digestión), o el simpático (lucha o huida, energía para el movimiento).
PRÁCTICA: Nos sentamos con la postura correcta, soltamos la emoción que traigamos con dos respiracioprofundas (inspiramos por la nariz, espiramos por la boca emitiendo sonido) y conectamos con la respiración.
Colocamos una mano en el vientre, más o menos sobre el ombligo. La otra, en el pecho. Observamos cómo estamos respirando.
Practicamos diferentes formas de respiración para sentir cómo se comporta nuestro cuerpo, nuestra mente y cómo son las emociones que nos invaden. Observamos el movimiento de las manos.
- Inspiración profunda nasal, espiración lenta nasal.
- Inspiración rápida y superficial de pecho bucal, espiración bucal.
Entre estas dos primeras debemos sentir gran diferencia. Si así ha sido, podemos afinar con otras cuyas diferencias son más sutiles.
Nasal:
- Insp. nasal corta, empleando sólo la musculatura superior. Espiración nasal.
- Insp. nasal profunda, empleando vientre, pecho y cabeza. Espiración nasal.
Lo mismo pero por la boca:
- Insp. bucal corta, empleando sólo la musculatura superior. Espiración bucal.
- Insp. bucal profunda, empleando vientre, pecho y cabeza. Espiración bucal.
