Una práctica muy sencilla y potente a la hora de mantener la atención y poder volver a ella cuando aparezca un pensamiento.
Como ya hemos hablado, la función de la mente es pensar y no vamos a poder evitar que lo haga. Lo imporante es practicar darnos cuenta de que piensa, y reconducir la antención a la respiración.
PRÁCTICA: comenzamos soltando la emoción que traemos, hacemos un repaso corporal para ir relajando el cuerpo y bajando la frecuencia de la mente y pasamos a contar las respiraciones.
Se puede contar cada inspiración y espiración (1 inspirando, 2 espirando, 3 inspirando, 4 espirando…), o solo la inspiración o espiración, es decir, un número para cada ciclo (1 inspirando, espiro, 2 inspirando, espiro…).
Cuando la mente haga de las suyas y un pensamiento nos saque de la cuenta, no pasa nada, volvemos a contar desde el último número que recordemos.
Hacemos la práctica durante 3 o 4 minutos, y luego vamos volviendo a la consciencia del espacio del aula poco a poco. Al final, comentamos qué tal ha ido, si han perdido la cuenta, si les resulta más fácil esta práctica que sólo estar en silencio.
