
La sesión de hoy está aromatizada por aceite esencial de lavanda, cuya capacidad de favorecer la calma está más que contrastada. De hecho, comentamos que una buena idea para ayudar a conciliar mejor el sueño es colocar dos gotas de aceite de lavanda en la almohada, o rellenar una bolsita de tela con flores secas de lavanda y dejarlo en la mesita de noche. Cabe aquí incidir en unos buenos hábitos de sueño (horario constante, no empleo de pantallas las horas previas, evitar deporte intenso al anochecer, acostarse 2-3 horas después de cenar, etc.)
Tras la charla habitual mientras las alumnas y alumnos almuerzan, colocamos unas gotitas de aceite esencial de lavanda en las muñecas, lo olemos detenidamente y pasamos a hacer una práctica de atención a la respiración con olas del mar de fondo durante 5 minutos.
Según expresan las alumnas, la mayoría prefieren oir de fondo algún tipo de música o sonido, a estar totalmente en silencio. De eso mismo tratará la siguiente sesión.
