
Qué curioso que uno de los temas de lengua castellana o valenciana que se repiten curso tras curso es el de la comunicación y sus elementos. Ahí encontramos el ruido. El ruido es aquello que dificulta la comunicación.
¿Qué es el silencio en meditación?. La ausencia de ruido. Ese ruido que dificulta la comunicación, ya sea interior o exterior. Ruido de sonidos, pero sobre todo, ruido mental. Dejar espacio mental para la calma, y en ese estado, poder escuchar a nuestro cuerpo que nos habla para transmitirnos información acerca de nuestras emociones. ¿Acaso nunca has relacionado un dolor de cabeza permanente a un exceso de pensamientos sobre algo que te preocupa?, ¿o molestias estomacales con una situación de angustia emocional?, ¿malestar intestinal con miedo?, ¿escozor de ganganta con algo importante que no has sido capaz de comunicar?
PRÁCTICA: tras conectar con la respiración y hacer una pequeña relajación nos dedicamos a observar las sensaciones del cuerpo. Para ello, hacemos un breve recorrido desde los pies hasta la cabeza, sintiendo todas las partes del cuerpo. Cuando sentimos alguna molestia o inquietud, no juzgamos, no pretendemos cambiarlas, sólo prestamos atención. Cuando un pensamiento viene a nuestra mente, lo identificamos, nos decimos a nuestros adentros «he aquí un pensamiento», y lo dejamos marchar. Volvemos a las sensaciones del cuerpo.
Es posible que la sensación cambie, se disipe o desaparezca por completo.
Si realizamos práctica varias veces, podemos llegar a identificar la emoción que nos transmite esa sensación corporal. Es la puerta al «darnos cuenta».
