
Ay, ¡qué desesperante es despertarte de madrugada y no poder conciliar de nuevo el sueño!.
Una herramienta que es muy eficaz, y fácil de utilizar es: Con los ojos cerrados, debes llevar la mirada hacia arriba y hacia abajo. Posteriormente, mover los ojos hacia la izquierda, luego a la derecha y luego en círculos en sentido de las agujas del reloj y luego en el sentido contrario. ¡No tardarás en dormirte de nuevo!.
La eficacia se basa en tres acciones:
- Ayuda a cambiar el foco de atención y lo lleva desde el pensamiento de ‘tengo que dormir’ a una sensación física.
- Tiene un componente EMDR —terapia de desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares— que conecta y activa los dos hemisferios del cerebro.
- Activa el sistema nervioso parasimpático (ya sabéis, el que nos lleva a la calma, el descanso y la recuperación).
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