
¿No tienes a veces la senación de que tu mente va por libre y tiene el control de tus pensamientos, sentimientos y acciones?
Llevo años tratando de recuperar el control, de ser la «dueña» de mis pensamientos… mindfullnes, meditación, terapia… y no lo he conseguido.
Así que me rindo… suelto… me limito a observar cuándo surgen los pensamientos y me planteo ¿es el momento adecuado para atenderlos?
- Si la contestación es SÍ, cojo mi diario y reflexiono de manera que los guío yo, con preguntas, son dibujos, con poesía… y extraigo conclusiones útiles.
- Si la contestación es NO… tomo distancia. ¿Cómo?… llamando Conchi a mi mente, hablándole en tercera persona. Sí, has leído bien. He bautizado a mi mente como «La Conchi», la que concibe… jeje
Algo que me pasa con frecuencia es despertarme a mitad de noche cantando el estribillo de alguna canción… no es el momento, lo que de verdad quiero es dormir. Así, hablo con ternua a mi mente y le digo «Conchi, cariño, ya te he escuchado, sé que esto que me dices es importante, tomo nota y mañana lo reflexiono. Ahora quiero dormir, gracias y buenas noches». Parece una tontería, pero a mí me resulta eficaz.
Te animo a buscar la manera de distanciarte de tu mente. Tú no eres tu mente, aunque ella forma parte importante de tí. ¿Qué tal si le buscas un nombre y le hablas, para lograr que interactúe contigo de modo que tú puedas mantener el control?
Nota: la idea de bautizar a la mente la tomé de Laura López (Especialista en Inteligencia Emocional, Psicología Positiva, Coaching, PNL y Mediación), y de quién hemos tenido el placer de aprender mucho en el IES La Melva. La puedes encontrar en su web lopezlaura. com.
