
1 Siéntate de forma relajada pero con compostura, para poder centrarte en el momento presente: el ahora es siempre.
2 Respira profundamente y libera tu mente.
3 Respeta el silencio para escuchar a tu cuerpo y a tu ser, que se preparan y acogen el alimento.
4 Agradece con amor la comida que tienes en el plato y todo lo que ha hecho posible tu comida.
5 Mastica despacio y durante un buen rato cada bocado, dejando los cubiertos sobre el plato.
6 Saborea los alimentos con todos tus sentidos y, si lo necesitas, haz respiraciones profundas para volver al presente.
7 Escucha a tu cuerpo para reconocer sus señales de saciedad.

